jueves, 7 de diciembre de 2017

estoy sentada en el medio del bosque
viendo los insectos que pasan
camino incómoda entre la maleza
descalza porque así parezco
más salvaje
suenan tambores
y hay un lago a lo lejos
de pronto
a mi alrededor se van cayendo
de a una las paredes
que simulaban el paisaje
ahora es de noche y estamos
en una cueva a cinco mil metros
sobre el nivel del mar
no tenemos rostro
encendés un fueguito
se escucha de fondo una gotera
la canilla que quedó perdiendo
hay un riesgo de inundación y no quiero
que el poema nos desborde
capaz hay algo que no tengo que contar
capaz hay algo que no tiene
que despertarse todavía

las chicas del correo


me gustan las chicas del correo
tienen tos
están transpiradas
tienen el pelo atado así nomás
no son como las empleadas del banco
ni las secretarias de los médicos
me gusta el correo
único lugar que todavía usa ventiladores
me gusta el mensajero
que trajo un televisor gigante en la moto
de un desconocido para otro desconocido
me gusta la señora con la remera de aruba
que no se compró en aruba
y el nene vestido de hombre araña
que le cuelga de una teta
me gusta el tipo con las botas de cuero hoy que hace 27°
en Mar del Plata nunca se sabe de dónde sale la gente
me gustan los carteles hechos a mano
hace diez años
que siguen estado
pegados con la misma cinta en la misma pared
diciendo lo mismo
como la escenografía
de una obra de teatro de bajo presupuesto
muy exitosa

destierro

saltábamos la reja de la casa de al lado
y la puerta siempre estaba abierta
entrábamos directo hacia el fondo
ahí me rompí la rodilla una vez
con unos alambres oxidados
coleccionábamos caracoles
en un frasco
la hermana mayor en una pieza
tenía miles de pulseras hermosas
a veces me las prestaba y yo
me sentía mayor
pero prefería jugar con el vecino
un día le di un beso en el cachete
al chico que me gustaba
pero melisa la rubia bailarina
siempre se quedaba con los más lindos
mi recuerdo más encendido de rabia:
el día que me saqué la remera
en la pileta con los varones del barrio
y me quedé con el torso desnudo
mi mamá me escondió en la cocina
¿estaba loca?
¿por qué no podía hacer lo mismo
que el resto de mis amigos?

lunes, 27 de noviembre de 2017

fogón

anoche volvimos un poco
borrachas del fogón
te pusiste a hacer un té y dijiste
que tenías que decirme muchas cosas
pero que estabas cansada
el repasador quedó demasiado
cerca de la hornalla prendida
fue un segundo nada más
y ya te habías ido dejaste el perfume
de las tostadas quemadas de la mañana
tu pelo caliente
por el secador y la mochila
abierta sobre la mesa
como en una escena abandonada
a la mitad que inaugura
un desastre inminente
escucho tu voz todavía diciendo
si dejáramos ahora los pies tan cerca
el fuego subiría hasta el borde
de nuestras zapatillas
y llegaría lentamente a abrasarnos
a nosotras también
hasta incendiarnos vivas
todas las personas alrededor
no lo notan no nos quieren
los vecinos del barrio
los niños juegan a hacer mariposas
con las sombras
estamos unidas con la cabeza
una encima de la otra y hasta podemos
sentirnos en una fuerza que llega
desde la tierra húmeda de invierno
el mundo sigue y nosotras
nos desintegramos
más allá está el bosque negro
la ruta nuestra casa las estrellas
nosotras somos esa luz que se desprende
del fuego
y borra los detalles

miércoles, 15 de noviembre de 2017


sabés, un día emo clasificó las especies de arañas
que habitan en esta casa
todas son venenosas
pero sólo algunas son letales
de noche el silencio es total
la vida está apagada
sacando la caída de las ramas muertas
sobre el techo
y el peligro siempre latente de la naturaleza
un árbol aplastó la casa del vecino el mes pasado
y a otro lo picó un alacrán que ahora guarda
en un frasco sin tapa
también hay un nido de algo entre las calas
lo descubrí el otro día rastrillando las hojas
te cuento todo esto a las 2:30 de la mañana
porque estaba soñando que teníamos

una conversación agradable
y un escarabajo se metió dentro de mi cama
y caminó entre mis piernas y de pronto
eran miles y me estaban invadiendo
algunos sabían volar como helicópteros
en una gran guerra de insectos asesinos
todo esto sucedía y no pensaba más que en contártelo
decirte que nadie se salva del miedo
ni de la velocidad de un bichito furioso
que acelera sin luces por la habitación de noche
y te ve delante y te choca sin pudor
como un auto oscuro con el caparazón gigante
esa vez que te perseguían en la ruta
y te refugiaste en la estación de servicio
nadie se salva del miedo a lo que ocurre
rápido detrás sin que sepamos qué es
latiendo como un corazón escondido en la madera
una tarde de domingo junto a un árbol
que parece inofensivo

alerta

¿qué haríamos vos y yo ahora si estuviéramos
en la tormenta
atados en cuerpo y agua contra el pasto
enterrados hasta el fondo en el barro
debajo del ciruelo con esas lonas
mojadas bajo la nube
que nos persigue siempre
y vuelca con su peso el agua
y todo se resbala y se escapa de las manos
como un llanto que empieza a llegar despacio y agita lejos
los árboles?
pero acá todavía
no lo sentimos tanto
un cable suelto se queda golpeando al costado del camino 
un poste de luz
las cosas que nos pasaron se están empapando
en un gran basural a cielo abierto

domingo, 5 de noviembre de 2017

cosas que se repiten

de nuevo me veo de lejos
estoy caminando rápido en la sombra
y me llueve encima y ya es madrugada
no hay nadie en la calle ni siquiera otros como yo que estén solos
acelerando el paso mojándose apenitas
con el paraguas roto
o sin paraguas

pienso en cuántas veces me fui así
sola de noche caminando a mi casa cuadras y cuadras
lloviéndome suave encima o con todo
lo pienso en serio en números
en datos verdaderos
porque me acuerdo de una vez que Noe
me preguntó :¿cuántos mates
crees que tomaste en tu vida?
muchos
no, no, pero en serio, ¿cuántos?
¿del orden del millón?
yo creo que más, o no, menos
¿mil?
cuántas veces volví rendida
abajo de la lluvia fría a mi casa caminando sola de noche
muchas, ¿pero cuántas?
y esta es la primera que lo pienso consciente
y veo que ese regreso
es la marca del fracaso:
así me imagino a los soldados
volviendo con la mochila llena de muertes
de miles y miles de fracasos
que siguen sucediendo ahí dentro lejos
de nuevo rápido en la sombra